La llegada de Margarita Guerra a la Gobernación del Magdalena tras la elección atípica no solo marca un relevo institucional, sino también una continuidad política con profundas implicaciones para el futuro del departamento. Su compromiso explícito con los llamados Gobiernos Populares del Magdalena abre un nuevo escenario donde se pone a prueba la capacidad de mantener y ampliar los avances logrados en los últimos años en materia social, educativa y productiva.
Pero, ¿qué significa realmente este mandato para la ciudadanía y cuáles son los retos de una administración que promete seguir el rumbo trazado?

Un mandato atípico con visión establecida
Guerra asumió la Gobernación con un mensaje claro: no habrá improvisación. Durante su posesión, reiteró que su administración dará continuidad al Plan de Desarrollo vigente conocido como “12+1 Ruta del Cambio para superar la Pobreza”, adoptado mediante la Ordenanza No. 170.
Este plan, formulado para el periodo 2024–2027, fue una pieza clave en la estrategia de desarrollo social impulsada por los gobiernos anteriores, centrada en combatir la pobreza multidimensional y ampliar el acceso a oportunidades en todo el territorio.
La pregunta es si Guerra logrará mantener el ritmo de ejecución sin caer en las presiones que suelen acompañar a los gobiernos atípicos, históricamente vulnerables a la inestabilidad política.
Enfoque social: la continuidad como estrategia
Su administración ha enfatizado que el centro de su gestión será la lucha contra las desigualdades, una de las banderas principales de los Gobiernos Populares. El objetivo apunta a reducir las brechas sociales y económicas que durante décadas afectaron especialmente a municipios rurales y zonas periféricas del departamento.
Los programas sociales que ya venían en marcha, especialmente aquellos relacionados con salud pública, educación y acceso a servicios básicos, se mantendrán como prioridades presupuestales.
Educación superior para la ruralidad: los campus universitarios como símbolo
Uno de los frentes más visibles que Guerra deberá consolidar es el de la infraestructura educativa. Entre los proyectos emblemáticos que ha prometido finalizar se encuentran los campus universitarios de Plato, El Banco y Ciénaga, obras estratégicas que buscan llevar educación superior pública y de calidad a regiones históricamente excluidas.
Estos proyectos, considerados por expertos como una apuesta de desarrollo a largo plazo, podrían convertirse en un legado definitivo si se completan y entran en funcionamiento durante su mandato.
Agroindustria: el motor del desarrollo económico
La gobernadora también ha marcado una línea clara hacia el fortalecimiento de la agroindustria y las cadenas productivas rurales. Su administración considera que el Magdalena tiene el potencial de convertirse en un polo agroindustrial si se articulan adecuadamente la inversión pública, la asistencia técnica y los incentivos para pequeños y medianos productores.
El desafío consistirá en blindar estas iniciativas de la captura política histórica en este sector y garantizar que los beneficios lleguen a los territorios más afectados por la pobreza rural.
Gobernanza con puertas abiertas, pero sin clientelismo
Guerra ha reiterado que gobernará con las puertas abiertas, escuchando a las comunidades y debatiendo propuestas. Sin embargo, ha sido tajante en su rechazo a las prácticas clientelistas que han marcado la política regional durante décadas.
La investigación periodística señala que este será uno de los principales puntos de tensión durante su administración: mantener el equilibrio entre la participación ciudadana y la resistencia a los intereses tradicionales que podrían buscar cooptar el gobierno.
Conclusión
La administración de Margarita Guerra se presenta como una continuidad estratégica de los Gobiernos Populares del Magdalena, con énfasis en la educación, el desarrollo rural, la reducción de brechas sociales y la lucha contra el clientelismo. Su reto no será solo ejecutar lo ya trazado, sino demostrar que esta continuidad puede traducirse en resultados tangibles para un departamento que ha sufrido décadas de abandono estatal.
La gobernadora tiene la oportunidad y la responsabilidad— de consolidar un modelo de desarrollo territorial que ya comenzó a mostrar resultados. Su éxito dependerá de su capacidad para gobernar con firmeza, apertura y resistencia a los viejos poderes que aún pululan en el Magdalena.
Pregunta para nuestros lectores:
¿Crees que Margarita Guerra logrará consolidar el modelo de los Gobiernos Populares o enfrentará presiones que podrían desviar el rumbo del Magdalena?
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