Turismo bajo control ilegal: la economía de la extorsión en Santa Marta

En Santa Marta, uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe colombiano, se consolida una economía paralela que crece silenciosamente al ritmo de la llegada de visitantes: la extorsión.

Desde el momento en que un turista aterriza en la ciudad, sin saberlo, comienza a interactuar con un sistema ilegal que permea gran parte de la cadena turística y que hoy se ha convertido en uno de los negocios más rentables en la región.

Un negocio en disputa

Haz click en la imagen para ver el reportaje completo

Fuente: El espectador

Este lucrativo mercado ilegal es controlado principalmente por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Sin embargo, la entrada del Clan del Golfo ha desatado una disputa violenta por el control de estas rentas, intensificando los enfrentamientos en zonas rurales cercanas a Santa Marta y la Sierra Nevada.

La extorsión en cada eslabón

La práctica se ha extendido a casi todas las actividades relacionadas con el turismo. Transporte desde el aeropuerto, mototaxismo, hoteles, hostales, operadores turísticos, deportes acuáticos e incluso vendedores informales en playas: todos, en mayor o menor medida, terminan involucrados en este esquema.

Para muchos trabajadores, la denominada “vacuna” dejó de ser un hecho aislado y pasó a convertirse en un costo fijo necesario para poder operar.

Cómo funciona el sistema

El modelo tiene una estructura definida. En primer lugar, se exige una especie de “matrícula” para poder trabajar, que puede oscilar entre los 300.000 y el millón de pesos. A esto se suman pagos periódicos, como cuotas semanales que, en algunos casos, rondan los 20.000 pesos.

A cambio, los grupos armados imponen un orden paralelo: ofrecen seguridad, control territorial y hasta resolución de conflictos. En algunos sectores, comerciantes y trabajadores acuden primero a estas estructuras ilegales antes que a las autoridades formales.

Una economía ilegal en expansión

Investigadores advierten que esta dinámica ha convertido la extorsión en la tercera gran bonanza económica de Santa Marta, después de la marimbera y la cocalera.

Se trata de una economía ilegal que crece impulsada por el turismo y que, mientras mantenga altos niveles de rentabilidad, continuará alimentando la violencia y la disputa armada en la Sierra Nevada.

Un reto para el Estado

El fenómeno plantea un desafío estructural: la pérdida de control institucional en territorios donde los grupos armados han logrado posicionarse como autoridad de facto.

Entre tanto, miles de trabajadores del sector turístico continúan operando en medio de la presión, sosteniendo una industria que, aunque próspera en cifras, enfrenta una profunda crisis de legalidad y seguridad en sus bases.


Pregunta para nuestros lectores:

¿Está el Estado perdiendo el control en uno de los destinos más importantes del país?


Deja un comentario